La «Joroba del Móvil» en adolescentes.
La «Joroba del Móvil» en adolescentes, ¿es reversible o quedará para siempre? Entras al salón y ahí está, tu hijo o hija adolescente, hundid@ en el sofá, con el móvil en la mano y el cuello doblado en un ángulo imposible. Le dices «¡Ponte rect@!», se estira durante diez segundos y, en cuanto te das la vuelta, vuelve a encogerse.
Si esta escena te resulta familiar, debes saber que es mucho más habitual de lo que podrías imaginar. Llevo años dedicándome a esto y lo que antes eran casos aislados de adultos oficinistas, hoy es una epidemia en adolescentes de doce a diaciocho años.
Muchos padres vienen preocupados a nuestra clínica de fisioterapia en Pilas (Sevilla) por esa pequeña protuberancia que empieza a notarse en la base del cuello. ¿Es grasa? ¿Es hueso? ¿Se va a quedar así para siempre?
Hoy vamos a hablar del «Tech-Neck» (Cuello de Texto) y de por qué esa «joroba» es el mecanismo de defensa de un cuerpo sometido a una presión brutal (y nada recomendable).
La matemática del dolor: Tu cabeza pesa más de lo que crees
Para entender el problema, hablemos de física básica. La cabeza humana pesa, de media, unos 4 o 5 kilos ¿verdad?. Cuando estamos erguidos, la columna cervical soporta ese peso sin problemas gracias a su curvatura natural (lordosis).
Pero, ¿qué pasa cuando inclinamos la cabeza para mirar el móvil, veáse, Instagram o TikTok?
- A 15 grados de inclinación: La cabeza «pesa» unos 12 kg.
- A 30 grados: Pesa unos 18 kg.
- A 60 grados (la postura típica del móvil): El cuello soporta 27 kg de presión.
Imagina que tu hijo lleva a un niño de 8 años sentado sobre su cuello durante las 4 o 5 horas diarias que pasa frente a la pantalla. Eso es el Tech-Neck.
¿Qué es exactamente esa «Joroba»?
Ese bulto que ves en la zona de transición entre el cuello y la espalda (unión cérvico-dorsal) tiene un nombre técnico, pero comúnmente se le llama «joroba de búfalo» o giba dorsal.
Cuando el cuello se mantiene flexionado hacia adelante durante horas, la columna pierde su curvatura natural. El cuerpo, que es sabio (pero primitivo), intenta proteger la médula espinal. ¿Cómo?
- Rigidez articular: Las vértebras se «bloquean» para evitar que la cabeza se caiga hacia adelante.
- Acumulación de tejido: El cuerpo empieza a crear una almohadilla de tejido fibroso y graso en esa zona para actuar como «tope» y proteger las vértebras del roce excesivo.
Importante: Esa joroba no es gordura, es cicatrización y adaptación estructural. Es el cuerpo que dice alto y claro: Si vas a estar en esta postura todo el día, voy a reforzar esta zona con cemento.
El peligro invisible
Lo que más suele preocupar a los adolescentes es la estética, pero como fisioterapeuta, mi preocupación es lo que no se ve. Mantener esta postura durante la adolescencia (cuando los huesos aún están madurando) puede provocar:
- Dolores de cabeza tensionales crónicos: Por la tensión de los músculos suboccipitales.
- Problemas de mordida (ATM): La mandíbula se retrae cuando la cabeza se adelanta.
- Menor capacidad pulmonar: Al estar «encorvados», las costillas se cierran y el diafragma no trabaja bien. Respiran peor, se cansan antes y se concentran menos.
- Discopatías prematuras: Estamos viendo hernias discales en pacientes de 20 años que antes solo veíamos en mayores de 50.
Sí, es reversible (si se actúa bien y a tiempo)
Aquí es donde mis años de experiencia me permiten darte un mensaje de esperanza, aunque también de urgencia: la adolescencia es una ventana de oportunidad. Los tejidos todavía son elásticos y la estructura ósea no se ha «osificado» del todo en esa mala postura. Podemos corregirlo, sin embargo, si esperamos a la edad adulta (25-30 años), esa «joroba» se volverá rígida y estructural, y corregirla será muchísimo más difícil.
¿Cómo trabajamos esto en Fisioterapia?
Decirle a tu hij@ «ponte rect@» no sirve de nada porque sus músculos ya no tienen la capacidad de mantener esa postura. Están agotados o acortados.
En consulta, mi abordaje se centra en tres pilares:
- Terapia Manual y Miofascial: Necesitamos «romper» esa fibrosis y relajar la musculatura pectoral (que tira de los hombros hacia adelante) y cervical.
- Movilización Vertebral: Desbloquear las vértebras que se han quedado rígidas en flexión para que puedan volver a extenderse.
- Reeducación Postural Global (RPG): Enseñarle a su cerebro cuál es la nueva postura correcta. No se trata de fuerza, sino de reprogramar el esquema corporal.
Un consejo rápido para casa
Mientras decides si pedir ayuda profesional, hay un pequeño cambio que puedes aplicar hoy mismo:
La regla del «Móvil a los ojos»: Enseña a tu hijo a subir el móvil a la altura de la cara en lugar de bajar la cara al móvil. Los brazos se cansarán, sí, pero eso le hará usar el teléfono menos tiempo. Sus cervicales se lo agradecerán.
¿Notas esa curva en la espalda de tu hijo?
No dejes que una mala postura temporal se convierta en una deformidad permanente. En mi consulta, evaluaré la columna de tu hijo y diseñaremos un plan para recuperar su alineación y evitar dolores futuros. ¿Hablamos?



